Otra
excitante modalidad deportiva de aguas bravas. Consiste en bajar el
tortuoso curso del Noguera Pallaresa en una embarcación neumática,
de forma alargada y con capacidad para cuatro o cinco personas.
A
diferencia del rafting, los tripulantes van situados uno detrás de
otro y no llevan ningún tipo de sujeción. La única forma de evitar
el chapuzón es mantener el equilibrio en la barca y remar de forma
coordinada, siguiendo las instrucciones del monitor que les acompaña.

La
emoción y los sobresaltos están garantizados por todo el recorrido,
más aún cuando le añadimos la dificultad de la inestabilidad.