Una
tabla de plástico y unas aletas de submarinismo serán los únicos
medios de los que dispondremos para descender por el río. Se está en
permanente contacto con el agua y se utiliza esta pequeña tabla, con
forma de trineo, como punto de apoyo y flotador. Sentirse como el único
responsable de la bajada proporciona grandes dosis de emoción, y es
también una forma de demostrar nuestra habilidad en el agua.

Los
monitores velan en todo momento por la seguridad del grupo. En el
descenso les acompañan dos monitores, uno en hidrospeed encabezando
la bajada y otro en kayak, para actuar con mayor eficacia y rapidez.
Además, antes de la salida, los participantes reciben instrucciones
sobre el manejo de la tabla, para reaccionar con acierto ante las
dificultades que se pueden encontrar en el agua.
El equipamiento es básicamente el mismo que en el rafting: casco,
chaleco salvavidas, traje de neopreno (de mayor grosor) y aletas.