La
solución a las tensiones es el puenting.
Permite
vivir una experiencia al límite. En los últimos años ha alcanzado
una elevada cota de popularidad.

Como
su propio nombre indica, consiste en saltar desde un puente situado a
unos 20 o 25 metros de altura, sujeto por unas cuerdas de seguridad.
Lo que en un principio puede parecer una experiencia peligrosa, se
convierte en un sensación tan inexplicable como relajante.